miércoles, 7 de marzo de 2012

Todo fluye...

Después de un tiempo ausente, vuelvo al blog para informaros de que la nueva novela fluye y sigue adelante. He alcanzado las treinta mil palabras (calculo que el total estará en torno de las ciento veinte mil), y creo que no me queda mucho para poder cerrar la primera parte. Os dejo un brevísimo fragmento:

"Si existen dioses de carne y hueso, no lo sé. Como tampoco conozco si hay un Cielo o un Infierno. Pero ver cómo Manuel lloraba desconsoladamente y se abrazaba con cada uno de nosotros en los instantes previos a su partida, me demostró que el hombre es algo más que polvo, algo más que barro surgido de la imaginación de un dios cruel e indiferente. El chico hecho de hielo, el mismo que había burlado en una ocasión a la muerte, se deshacía ahora en un mar de lágrimas. Sor María contemplaba la escena con aprensión, como si aquellos gestos de afecto la hubieran reconciliado con esa realidad sucia, decadente y vulgar. Pedro sonreía sin disimulo, posiblemente feliz por saberse superior a una Iglesia en la que no depositaba, o al menos eso demostraba, la más mínima esperanza. Supuse que en gran medida aquella escena debía corresponderse con la poesía, debía ser poesía. ¿Qué sino podía ser más bello que las lágrimas de un hombre, la felicidad escrita en el alma, la rota soledad de rostros pálidos que se unen a través de la piel y la belleza de un mundo turbio y brumoso surgido de las entrañas de un crepúsculo púrpura?".