martes, 25 de febrero de 2014

Novelas que se escriben solas

Como os dije en la entrada referida a los proyectos que tengo para este 2014, ese mismo día comencé con las primera de las 2 novelas que pretendo escribir. Lo hice, dejé acabado el primer capítulo. Luego estuve sin escribir una semana. Tras ella, volví al teclado y, tras un par de días dubitativos, me lancé en serio a la tarea. Desde entonces, en apenas una semana, he escrito 15.000 palabras. Una locura. Nunca me había pasado. Siempre he escrito muy rápido y, además, soy bastante constante. Pero 15.000 palabras equivalía, al menos, a 15 días, no a 7. Como os digo, una locura.

Al mismo tiempo es una gozada ver cómo las palabras salen solas y la historia engorda y se teje con naturalidad y sencillez. Es un proyecto completamente realista. El primero de todos y, creo, que no será el último. Se me da bien. Me resulta sencillo escribir sobre temas cotidianos, en este caso sobre amor o, más bien, desamor.

Sin querer comparar y, salvando las -obvias- distancias, es una historia propia de Murakami. No en su vertiente surrealista, claro. Un autor al que odio más que amo pero que, debo admitir, me ha inspirado bastante. Una novela del corte de Al sur de la frontera, al oeste del sol. También hay un poco de Los años de peregrinación del chico sin color. De hecho, defino muchas veces al personaje principal como un chico gris. Cosas del subconsciente, supongo.

No tengo ni idea de cuánto ocupará ni cuánto tardaré en escribirla pero, visto lo visto, menos de lo habitual. Tal vez con ésta decida volver a probar con las editoriales tradicionales, a pesar de conocer su respuesta de antemano. Ya veremos. Os dejo un breve fragmento para abrir boca.


"—A veces pienso cómo sería el mundo sin ti. Qué habría pasado si nunca te hubieras sentado a mi lado aquella mañana, si no me hubieses pedido una galleta. Tal vez seríamos distintos. Estoy seguro de que yo sería diferente. ¿Dónde estaría yo ahora en vez de en el salón de casa de tus padres escuchando un disco de los Scorpions? No tengo ni la más remota idea, pero lo que sé seguro es que estaría en un lugar distinto. Viviría y habría vivido otra realidad. Como si, según los caminos tomados, el futuro se iría diversificando aquí y allá. Como una gran red de tuberías construida de manera aleatoria y donde, el agua, nunca sabe qué camino tomar a continuación. Uno, sin quererlo, puede tener muchas vidas pero, a la hora de la verdad, sólo recorremos un camino, un único sendero".


Un abrazo, blogonautas :)

martes, 11 de febrero de 2014

Proyectos para este 2014

Es habitual plantearse a principios de año nuevo una serie de objetivos a cumplir que, dicho sea de paso, normalmente no llegan a materializarse. Así son las cosas, para qué nos vamos a engañar. Somos humanos y, como tales, nos puede la pereza, la dejadez o, a veces, el torrente de la vida nos lleva por otros derroteros.

Por mi parte, mis propósitos no son demasiado elevados. Dejar de fumar o apuntarme al gimnasio no cuentan porque ni fumo y ya hace más de años y medio que soy un habitual de las pesas. Tampoco bebo mucho y el amor no me interesa más allá de la ficción. Siempre hay una chica, claro. Pero de ahí al amor hay un trecho. Tampoco planeo ni me hace especial ilusión hacerme rico. Con ganar lo suficiente para tirar para adelante me vale.

¿Entonces, qué quiero? Me conformo con que mi vida londinense me siga dando satisfacciones. Quiero seguir mejorando mi inglés, algo que el tiempo hará, como ha hecho en estos casi nueves meses anteriores. Quizá me haga un tatuaje. Algo maorí modificado con símbolos referentes a mis novelas. Ya veré. Pero, sobre todo, quiero darme una alegría literaria. Publicar con una gran editorial molaría, pero no tengo tampoco esas miras. De dinero ni hablamos, porque eso es algo utópico. Me refiero más bien a una satisfacción personal, de seguir escribiendo y de que me guste lo que escribo. No es poco. Mi idea es sacar dos novelas este años, además de terminar el cuento para mi prima (es un regalo). Tengo terminado otro libro, que no verá la luz hasta mayo o junio. Pero ése no cuenta, porque lo englobo en el 2013.



Hoy mismo empiezo la primera de las dos. Un proyecto realista que escapa de los cauces habituales de mi literatura, aunque respetando mi estilo y mis obsesiones.

Como verán, yo no necesito alas, porque jamás he querido aprender a volar. Me gusta sentir el suelo bajo mis pies.

Un saludo, blogonautas.