domingo, 30 de diciembre de 2012

Más reseñas.

Actualizo en estas fechas tan señaladas para traer una nueva reseña, una de ésas que emocionan. También, por supuesto, para desearos tardíamente una feliz Navidad y un próspero 2013. Dicho esto y para evitar enrollarme mucho, os reproduzco el texto tal cual:

La prosa destaca por sus oraciones cortas en la mayor parte del libro, y es excelente,con una meticulosidad al mínimo detalle, pocos libros he leído que estén a su altura. Poco a poco la trama te atrapa y el aura de intriga que rodea el libro te impide dejarlo y de repente tienes una vocecita curiosa en tu cabeza que te ruega que sigas leyendo. El final es uno de los puntos fuertes del libro y no decepciona en absoluto. El único "fallo" que he visto, encomillado pues no lo considero realmente como tal, es que no se profundiza demasiado con el protagonista, me hubiera encantado conocerle mejor. La idea es muy original, nunca he leído nada parecido y me ha gustado mucho y cuando terminé de leer me quedé con ganas de más, de una continuación de la historia, de que esa idea se siguiese desarrollando. Pero essublime en su totalidad¿Alguna vez habéis oído hablar de estos libros que marcan, que te dejan un cosquilleo en el estómago que resiste a irse de ahí? Pues esta micronovela pertenece a ese grupo.

Os cedo también el enlace al blog donde podéis encontrar la reseña en cuestión:

http://bosqueliterario.blogspot.com.es/2012/12/las-mariposas-aletean-tres-veces-al.html?showComment=1356687583568

Es una maravilla encontrar opiniones así, pues dan ánimo para seguir mirando adelante.

Un abrazo, blogonautas ;)


sábado, 15 de diciembre de 2012

Reseñas y sueños.



Ayer encontré una reseña muy interesante sobre mi obra amazoniana, ya saben, la de las mariposas. La rescato para el blog porque me ha gustado bastante. El autor ha sabido leerme más allá de la superficie, ahondar en las palabras y sacar el jugo al texto. Eso, como muy bien destaca, tiene sus inconvenientes, pero siempre he dicho que mi forma de escribir no es demasiado populista (aunque cualquiera pueda disfrutarla sin problema, que tampoco soy James Joyce). Os la cuelgo tal cual con su respectivo enlace.


Las mariposas aletean tres veces al atardecer es un relato (o “micronovela”, como lo ha denominado el propio autor)  que se aleja de los cauces comerciales actuales para imbuirse en un estilo más propio de las vanguardias, con tintes posmodernistas desarrollado en un ambiente onírico (o, más bien, de pesadilla).En el relato nos encontramos  con  un narrador omnisciente que se dirige a los lectores y nos hace ver al protagonista casi como a un sujeto en estudio, al que observamos desde fuera pero sin llegar a empatizar nunca con él, entendiéndolo siempre como un ser lejano y ajeno. El autor, Raúl Frías, hace uso de una prosa densa y cargada de simbolismo,  en la que también hay sitio para alegorías y metáforas. La escritura está hecha a base de oraciones cortas en las que se utilizan la enumeración con el recurso del asíndeton. Este estilo, unido a continuas referencias mitológicas y a una evidente escasez de diálogos, hace de Las mariposas… una obra poco apta para aquellos que busquen una lectura fácil, ligera o superficial, y la convierte en un relato idóneo para un lector más cultivado que sepa apreciar las técnicas narrativas, el estilo y la simbología de la prosa empleados por Raúl Frías en su totalidad.En resumen, aunque Las mariposas aletean tres veces al atardecer es un buen relato y cuente con una prosa excelente y un estilo cuidadísimo, está recomendado sobre todo para lectores con cierto bagaje cultural capaz de valorar todos sus elementos.
http://alricolibro.blogspot.com.es/2012/12/las-mariposas-aletean-tres-veces-al.html

Por otro lado, mandé ya El sueño de la mariposa al Premio Biblioteca Breve de Seix Barral. Ya me han confirmado en un email que está todo ok. La resolución es en marzo; vamos, que toca esperar. No tengo esperanza en ganar, pero sí ilusión en destacar. Ése es el sueño. Ya veremos.

Un abrazo, blogonautas.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Viaje a las estrellas.

Ponía Dostoievski en boca de un personaje de uno de sus libros de culto como es el de Los hermanos Karamázov una cita muy potente: "Quiero vivir para la inmortalidad, y no aceptaré el compromiso de una solución a medias". Yo, menos ambicioso, me conformo con ir abriéndome paso, despacio pero con seguridad.

El de la literatura es un mundo complicado, casi imposible. Pero desistir no sirve de nada. Por eso sigo ahí, al pie del cañón, letra por letra, página tras página. También por eso, ayer me presenté por fin al Premio Biblioteca Breve de Seix Barral con El sueño de la mariposa. Sé que ganar es imposible, pero nunca se sabe a quién puedes gustar. Hay que moverse y dejarse ver. Hasta marzo de 2013 no dan el resultado del fallo, por lo que tocará esperar.

Ahora voy con unas noticias breves. Las mariposas aletean tres veces al atardecer sigue su curso en Amazon. Sube, baja. Lo típico. Lo bueno es que, aun de pago, se sigue moviendo. Ha llegado al primer puesto en Ciencia ficción, incluso. Estoy más que satisfecho. Por último, decir que me he hecho -creo que ya era hora- con un Kindle 4. Una grandísima decisión. Para un tipo con problemas visuales como yo, su pantalla es una gozada, pues no cansa la vista. Ya van dos novelas leídas en una semana: Nada, de Carmen Laforet (algo extraña pero recomendable) y El palacio de la medianoche, de Zafón (la peor novela de toda su obra).


Ahora estoy con La piedra lunar, de Wilkie Collins. La próxima parada son Los enamoramientos, de Javier Marías.

Un abrazo, blogonautas.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Viejas luchas, gratos recuerdos.

Hoy, más de un año después, me he agenciado -valga la expresión- unas cuantas fotografías sobre la presentación de Noctalia, mi primera novela. Ocurrió el 22 de septiembre del año pasado. Desde entonces ha llovido lo suyo y cuento ya con otras dos novelas escritas y la micronovela tan de moda en las últimas horas (ahora os hablaré de ella). Me han prometido traerme más esta tarde, por lo que las añadiré a la entrada a posteriori. La calidad es más bien mala, de móvil para ser más específicos. Me ha sorprendido lo gordito que estaba por aquellas fechas. ¡Lo bien que me ha venido el gimnasio, oiga!






Fotos aparte, también estoy aquí para seguir hablando de Las mariposas aletean tres veces al atardecer. Por primera vez desde que escribo, ha aparecido la palabra bestseller delante de una de mis obras. Es cierto que tiene algo de trampa, pues hablamos de los más descargados, no de los más vendidos, pero es cuanto menos curioso el furor que ha desatado. Son cerca de 100 descargas en un día -y subiendo-, ocupando el primer puesto de los más descargados en la categoría de Ciencia ficción, el segundo lugar en Policíaca, negra y suspense y el sexto puesto en el Top 100 general de Amazon. Vamos, que no me lo esperaba ni por asomo.



¡Un millón de gracias a todos!

jueves, 15 de noviembre de 2012

Gratuidad hasta el sábado.

He utilizado una de las promociones facilitadas por Amazon y he dejado la micronovela a precio cero -es decir, gratis- hasta el sábado. Por si os viene mejor el formato, pues el pdf a veces es un poco incómodo y puñetero. Os dejo algunas impresiones que me han ido llegando sobre la novela y recuerdo los enlaces de descarga.

Las primeras cifras son muy buenas.



Opiniones:

Sinceramente, es genial. Extraordinario, increíble. Me encantó el surrealismo de la primera parte, y como luego todo se unía. No le gustó el final.

En términos generales tengo que felicitarte por cómo ambientas la historia. Se percibe la oscuridad y la confusión muy bien. Aún así tienes frases y cuestiones que hacen perder la atención. Las descripciones son estupendas, todo viene a la mente como creo que quieres. Tiene mérito considerando lo caótico del mundo onírico que has creado. No le gustaron ciertos aspectos, como el nombramiento de libros y autores durante la novela. Le satisfizo el final.
Ratpenat, usuario de Abretelibro


No soy asidua al género cifi, por lo que no tengo mucho con lo que comparar, pero esta micronovela (o relato largo) me ha parecido un buen acercamiento. El planteamiento es interesante y la trama se prolonga lo justo para que se mantenga el misterio sin resultar repetitiva. Además, los capítulos son cortos y hacen que la lectura sea más fluida. Para pasar un ratito entretenido ;) También le gustó el final.
Carmen, usuario de Amazon


Es un cuento muy bien escrito, con un lenguaje y una narración cuidadas. La idea también resulta muy original. Para mi gusto se queda corto, ya que me he quedado con ganas de leer más. Merece la pena leerlo.
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Me!, usuaria de Forokd 
Enlaces:

Amazon: http://www.amazon.es/mariposas-aletean-veces-atardecer-ebook/dp/B00A07A1SE/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1351864139&sr=8-1

Abretelibro: http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=10&t=64033

Un abrazo, blogonautas ;)

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Nuevas impresiones.

Ayer me llegó una nueva opinión sobre mi tercera novela, El sueño de la mariposa. Os la dejo:

Ya terminé de leer la nueva novela :) Me ha encantado, de verdad. Ya sabes lo que opino de tu forma de escribir, me gusta mucho porque refleja a la perfección todos los pensamientos de los personajes, sus miedos y anhelos. Me ha mantenido enganchada durante todo el tiempo, y es que esa mezcla de amor, erotismo, unido al misterio oculto tras la foto es ideal.

Son palabras de la administradora del blog http://tintaplumapapel.blogspot.com.es/, especializado en literatura y reseñas, por ello valoro bastante su opinión. Además, destaco lo de mantenerla enganchada, pues hablamos de 450 páginas a word.

Lo dicho, un millón de gracias. En unos días, la enviaré al Premio Biblioteca Breve.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Publicación en Amazon y otras cosillas.

Aquí estoy otra vez, mis queridos blogonautas. Traigo malas y buenas noticias. La mala es que el concurso del que os hablé, el de Relato con Zapatos, no lo he ganado. El resultado final, para ser sincero y expresarlo abiertamente, me huele a tongo desde la distancia (se lo han dado a un periodista del diario La Rioja en un concurso organizado por Cajarioja), pues el relato es, cuanto menos, normalito. Dicho esto, ya se sabe, cada uno tiene su opinión y todas son válidas, así que mi enhorabuena al ganador y a otra cosa. Ya os colgaré el relato un día de éstos.

Ahora las buenas.

Desde hoy está disponible la micronovela Las mariposas aletean tres veces al atardecer en Amazon. Su precio es un euro. Aunque, por ahora, podéis conseguirla gratis en el enlace de la entrada anterior. Si la compráis o la leéis, no os cortéis a la hora de dejar un comentario en la web. Os dejo el enlace:

http://www.amazon.es/mariposas-aletean-veces-atardecer-ebook/dp/B00A07A1SE/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1351864139&sr=8-1



Para finalizar, os comento que ya he iniciado mi cuarto proyecto largo. Se trata de una novela de marcado corte surrealista, onírico. Trata sobre un escritor en busca de una buena historia quien, al salir a la calle a por ella, debe hacer frente a un complejo rompecabezas de situaciones y personajes de lo más extraño. Todo, por supuesto, bajo la eterna excusa de salir en busca de la mujer perdida. Os tendré al corriente en los próximos meses.

Un abrazo.

domingo, 28 de octubre de 2012

Las mariposas aletean tres veces al atardecer.

Vistamos el blog con las mejores galas: estamos de estreno. Os presento mi nuevo proyecto, una micronovela muy personal de temática onírica, surrealista. También hay mucho de misterio y algo de ciencia ficción. De momento la cedo de forma gratuita, pasado un tiempo, la subiré a Amazon a un precio mínimo. A todos aquellos que le deis la oportunidad, un millón de gracias y, de corazón, espero que la disfrutéis.

Algunos datos técnicos y portada:




Título: Las mariposas aletean tres veces al atardecer
Autor: Raúl Frías
Año: 2012
Nº de páginas: 44
Editorial: Futura publicación en Amazón
Temática: Surrealismo, misterio, ciencia ficción
Sinopsis:
Las mariposas aletean tres veces al atardecer es una micronovela mezcla de surrealismo, misterio y ciencia ficción. La odisea de Horace Smith, un empleado de mantenimiento enfrentado a un mundo desconocido, onírico, confuso. Deberá, a través de varios despertares, recomponer el puzle que lo lleve a conseguir respuestas, a alcanzar la verdad.

Como no me deja subir el archivo, os cedo el enlace al foro Abretelibro, donde podéis descargarlo de forma directa:

 http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=10&t=64033

Un abrazo, blogonautas.

viernes, 26 de octubre de 2012

Reto 2: Un relato terrorífico.

Respondiendo a una amable invitación de Tamara Villanueva, he escrito un breve relato de terror. Valga, además, como mi aportación personal al próximo Halloween, tan cercano ya en el calendario. Al hacerlo para un concurso con limitación de palabras (150) he tenido que controlarme. El fin de todo esto es un libro recopilatorio con los microrelatos. Sin ánimo de lucro, claro. Sin más dilación, ahí va mi humilde aportación.

Mi viejo Winchester y yo.

Mi viejo Winchester y yo, solos, como en los viejos tiempos. Al otro lado, la oscuridad: informe, densa, indescifrable. Del interior de su infinitud emergen gritos desgarrados, fetidez y una neblina helada que emana directamente de sus cuerpos. Escondido desde hace varios días en un agujero inmundo para guardar maletas, uno aprende a diferenciar todas estas cosas. 
Gracias a mi continuo estado de alerta y al hedor del cuartucho, aún no me han descubierto. Me ha salvado ese olor nauseabundo, consecuencia lógica de no tener un retrete a mano y de alimentarme a base de ratas. Eso, suponiendo que exista algo de lógica en este mundo de mierda. 
Sólo me quedan dos balas. Todavía no he decidido cómo usarlas. Por suerte, tengo mi viejo Winchester conmigo, como en los viejos tiempos. Siempre fiel. 
Hasta el final. 

Un abrazo, blogonautas ;)

miércoles, 24 de octubre de 2012

Micronovela.

Después de ponerme a escribirla y avanzar en la historia, he decidido recortar mi proyecto para darle una mayor fuerza narrativa. He preferido no alargarlo y convertirlo en una micronovela (término que acabo de acuñar) o relato largo. Como prefieran. Ya avisé, pero insisto: es un texto muy personal. De hecho, está escrita más para mí mismo que para otros. Después de un proyecto agotador, me apetecía escribir una cosa así. Pretendía que fuese más largo, pero hubiera resultado menos directo, habría perdido fuerza.

Es surrealista, onírico, paranoico... Vamos, muy mío. En él se cuenta la odisea de un tipo normal enfrentado a un mundo extraño, cruel, que le supera. A través de distintos despertares (ya lo entenderéis), deberá ir uniendo piezas de un rompecabezas en un principio indescifrable, para dar con la clave que resuelva todas las incógnitas.

Dada su brevedad, no pienso buscarle editor. Durante su primer mes o dos meses de vida será gratuita: la colgaré por aquí y en algunos foros literarios de mi confianza. Pasado este tiempo, irá a Amazon por un precio irrisorio.

Ya tengo título y portada. Calculo que estará disponible a finales de esta semana o principios de la que viene. Un abrazo, blogonautas.


martes, 23 de octubre de 2012

Carta de una desconocida.

Acabo de terminar la novela de Zweig. Se lee en dos ratos sueltos. Me ha resultado fascinante, aunque de antemano aviso: en estos tiempos donde la literatura es un negocio como otro cualquiera, esta obra jamás se hubiese editado. Por supuesto, hubiera sido un tremendo error. Incluso creo -esto es más personal- que es una novela muy poco apta para los paladares literarios actuales. Desfasada, diría que es la mejor forma de definirla. En esta sociedad del siglo veintiuno rara vez podría darse una historia de amor como la que nos propone el escritor austriaco.

Amor platónico, amigos blogonautas. Carta de una desconocida es una novela cuyo eje es el amor platónico que la protagonista femenina le profesa al novelista famoso de turno. Él, despreocupado y poco dado a amores de más de una noche, responde al perfil psicológico tantas veces usado después para describir al artista: persona alejada de la realidad, soñadora, vividora e inclinada al amor libre. Ella, por su parte, es una sufridora nata; entregada y servil. Los trato de él y ella porque ninguno de los tiene nombre. Zweig se olvida de detalles tan triviales, utilizando una simple R mayúscula para referirse al protagonista masculino.

Vayamos al meollo. Según lo expuesto, tampoco creo que la trama parezca fascinante. Quizá para muchos no lo sea. Yo, sin embargo, insisto. El austriaco nos propone una historia de amor capaz de arrugarte el pecho, de hacerte, en poquísimas páginas, sufrir con la mujer (una especie de Electra del momento). Es una historia triste, trágica, abrumadora. La prosa sencilla pero contundente de Zweig abruma. Me he agobiado leyendo la novela, lo admito sin pudor. He sentido desazón y he acabado un tanto desesperanzado. Toda una vida entregada a un sueño, a una fantasía velada por caricias efímeras, por besos inútiles. En definitiva, una tragedia de las pequeñas cosas del corazón.

A destacar también (pensándolo bien, tal vez sea el rasgo más recalcable) la maestría con la que el escritor austriaco crea a sus personajes. Hablo del plano psicológico, pues del físico pasa casi por completo, dejando sólo algunas pinceladas. Los personajes de la novela son seres humanos, un hombre y una mujer con personalidades definidas de un modo excepcional. Escapan de la robótica literaria, con lo difícil (escritor dixit) que es conseguirlo. Se sufre con ellos, los compadeces, sientes sus amarguras y penas; esa frustración de la protagonista, entregada a un amor imposible pero, al mismo tiempo, devoto hasta rozar lo enfermizo.

Ahora que las jóvenes leen endulzadas historias de amor entre vampiros y quinceañeras, y las cuarentonas se recrean con fogosas historias de sexo sadomasoquista, leer a Zweig ha reconciliado mi espíritu con la novela romántica. Está pasada de moda, lo sé, pero queda a un millón de años luz (aquí mi vena cienciaficcionera) de, por ejemplo, estas dos sagas de cuyo nombre no quiero acordarme.

Por desgracia, ya no existe sólo la telebasura.

domingo, 21 de octubre de 2012

Futuras lecturas.

Enfrascado en una nueva novela (en este caso quizá sea mejor usar la definición de relato largo), también es momento de leer. Es una costumbre que tengo: cuando escribo, al mismo tiempo devoro novelas. Me sirve para desconectar y para seguir aprendiendo, libro tras libro, autor tras autor, en este complicado mundo del encadenamiento de palabras. Uno nunca debe dejar de aprender, pues nunca se es lo suficientemente bueno; eso lo tengo muy claro. En la lista destacan autores americanos del siglo pasado, con quienes tengo una deuda pendiente. Incluso me voy a permitir el lujo de releer dos obras. Soy así, a veces prefiero lo malo conocido que lo bueno por conocer. Eso, pensándolo bien, es más un defecto que una virtud, pero qué le vamos a hacer. Ésta es la lista que me mantendrá entretenido, calculo, los próximos dos o tres meses. Trataré de seguir un orden, así que, si alguno se quiere unir, a tiempo está. Un abrazo, blogonautas.

1. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. Reelectura.
2. Carta de una desconocida, de Stefan Zweig. Leído.
3. Las sandalias del pescador, de Morris West.
4. El fin de la cuerda, de Joseph Conrad.
5. La venus del espejo, de Frank G. Slaughter.
6. La montaña mágica, de Thomas Mann. Reelectura.
7. El mundo según Garp, de John Irving.
8. De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver.
9. El último encuentro, de Sándor Márai.
10. Si te dicen que caí, de Juan Marsé.
11. Nada, de Carmen Laforet. Leído.
12. Los cipreses creen en Dios, de José María Gironella.



domingo, 14 de octubre de 2012

Principios.

Todas las novelas tienen un principio, y yo he elegido éste para mi cuarta obra. Ésta va a ser rapidita. Dos o tres meses de escritura y diez o quince días de corrección. Es una obra puente, de distracción. Así cargo energías para un nuevo proyecto que tengo en mente. Es una novela muy personal. Sólo tiene un protagonista (se desarrolla en un único escenario también, en L'Hôtel, joya arquitectónica parisina), cuyo nombre ya está decidido: Horace Smith. Valga el apellido orwelliano. Ya dije que creo que irá directamente a Amazon. Puede que, incluso, la regale. Ya veré a su debido tiempo. De temática oscura, surrealista, pesadillesca. Ya iré informando de los avances pertinentes. Un abrazo, blogonautas.

"Oscuridad, sólo oscuridad. Densa, impenetrable. Un universo descuajado de estrellas, atacado por silencios intangibles, antinaturales. Una ceguera inesperada, sorprendente. Nuestro protagonista se revuelve con nerviosismo, trata de localizar un interruptor de la luz, palpando las paredes. No recuerda dónde está ni cómo ha llegado hasta allí. Le duele la cabeza como si se hubiera desatado un terremoto dentro de ella. Despacio, con suma torpeza, se pone de pie. Sigue sin ver nada. La oscuridad es un universo aparte, un submundo de la realidad. Uno de sus múltiples misterios. Cuando un ser humano es atrapado por ella, se convierte en su juguete. No existe enemigo más poderoso. Las tinieblas esconden algo. Por eso, los niños, inocentes criaturas, le tienen tanto miedo. Ellos captan ese hedor propio de la oscuridad".


viernes, 12 de octubre de 2012

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.

Hablo de Haruki Murakami, un aspirante a Nobel de Literatura que provoca en mí sentimientos enfrentados. Sin ser un ferviente seguidor de su obra, ya he leído tres de sus novelas: Kafka en la orilla, After Dark y El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas; además de abandonar, por tediosas, otras dos: Tokyo Blues y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Esta última, es una de las obras más aburridas y estúpidas (sí, lo sé, he usado una palabra malsonante) que he tenido la mala suerte de leer.

Por suerte, no todo son sombras. El japonés escribe bastante bien, es más, en varios aspectos he aprendido mucho de su prosa. Me gusta el uso que hace de la metaliteratura, sus símbolos, la carga metafísica y existencial de sus novelas, su surrealismo, algunos de sus recursos técnicos. En cierta forma, y con cuidado de no excederme y pillarme los dedos, lo considero uno de mis maestros (yo soy muy de Faulkner). En el uso de determinados recursos narrativos, estilísticos y de construcción, al menos.



Fue a través de él como descubrí (ya lo había visto antes, claro, pero recordad que no decidí saltar a la literatura hasta cumplidas las 25 primaveras) la narración en tiempo presente, de la que estoy enamorado desde entonces. En Kafka en la orilla y en After Dark aprendí los recursos, las fórmulas y las apliqué a mi última novela, El sueño de la mariposa; hasta entonces narraba en pretérito perfecto simple, tiempo que, en comparación, me resulta menos estético, más sucio, más engorroso. Vamos, que algo le debo y deberé; sin embargo, creo que esta noche he saldado mi deuda.

Acabo de terminar El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Con ello, Murakami y yo quedamos en paz. Él seguirá su camino y yo el mío, raro será que volvamos a cruzarnos. Esta novela me ha demostrado que el japonés es un gran narrador y un buen escritor, pero asimismo un mal imaginador de historias. Sus tramas se plantean bien, tienen puntos interesantes, pero, por lo general, se desarrollan mal, abusan del número de páginas y las resoluciones no son satisfactorias -aunque esto es ya más personal-. En especial me ha ocurrido con esta novela: prometía mucho pero, sobre la mitad, se deshincha por completo y trascurre hasta el final en un ritmo anodino, previsible y aburrídisimo.



En resumen, que me lío; a Murakami hay que darle la oportunidad pero, si no os convence con el primero, os aconsejo no continuar con él, pues sus historias siguen, libro tras libro, los mismos derroteros.

Aun así, al César lo que es del César: yo siempre le estaré agradecido, pues me inspiró y logró que aprendiera algo de sus novelas. Y no es poco, la verdad.

miércoles, 10 de octubre de 2012

El autobús de medianoche.

Lo sé, dije que no me gustaba escribir relatos. Lo mantengo. Es la verdad. En realidad lo detesto. Así que no me preguntéis por qué lo hago, pues no tengo ni idea. Sin embargo, ahí está. Lo he vuelto a hacer. Esta vez mi cabeza y mi pluma han ideado, al unísono, un relato muy extraño. Lo calificaría de surrealista, aunque dudo que cumpla con los requisitos necesarios. Por eso prefiero dejarlo en raro.

Espero que, si lo leéis (como habéis hecho con el otro pese a la ausencia de comentarios en el blog), disfrutéis de su magia. Es más largo que el anterior, aviso.

Un abrazo, blogonautas (¡toma neologismo!).

El autobús de medianoche.

Son las doce en punto de la noche. La ciudad está sumida en una calma tensa. El aire huele a humedad: el oscuro cielo descuajado de estrellas barrunta tormenta. Algunos gatos callejeros se acurrucan al cobijo de balcones, porches y, los menos afortunados, bajo los bancos de plazas y avenidas. De vez en vez, un destello dorado electrifica el cielo, rasgándolo de arriba abajo. Los pocos hombres y mujeres  con la valentía necesaria para desafiar a la tormenta pasan a cámara rápida por los ojos de nuestra joven protagonista, convertidos en demonios, en sombras danzantes, cuyos ojos, al menos ésa es su impresión, son rubíes tan rojos como la sangre. Edificios altos, chatos, viejos, nuevos, con preciosas balconadas y picudos salientes, sin ellos, de este siglo, del anterior; van sucediéndose como una desordenada procesión de fichas de dominó. La joven, de una belleza pura, artística, con unas veinte primaveras a la espalda, observa este espectáculo nocturno a través de la ventana del autobús. Su expresión es indiferente, aburrida. Ella forma parte de ese mundo, de aquella ciudad misteriosa. Nada de lo que en ella ocurre o pueda ocurrir le sorprende.

El transporte gira a la izquierda, introduciéndose en una avenida bien iluminada por hileras de farolas. Son de estilo clásico; parecen candiles extraídos de un serial televisivo de época. Si nuestra protagonista no conociera la bombilla y las propiedades del tungsteno, fácilmente hubiera podido creer que en aquellas cajetillas acristaladas arden fuegos carmesíes. Quizá lo hagan. Las farolas tiñen las aceras de ámbar a intervalos de tres metros. Bajo sus focos de luz se cruzan extrañas formas, fantasmas de la ciudad. Son atraídos por el brillo de las farolas, pero, temerosos de ser descubiertos, desaparecen con rapidez un instante después, volviendo a su mundo, lejos de la curiosidad humana. Son seres que habitan en la oscuridad, sin forma, nombre ni voz. Espíritus olvidados, en definitiva. El autobús prosigue su camino, traqueteando, solventando con moderado éxito los adoquines y baches de la calzada. En una ventana a medio abrir, vuelan las cortinas, dos brazos de tela desafiando a la penumbra, a las tinieblas. Una llovizna fina de perlas transparentes irrumpe en la escena, incomodando a nuestra protagonista, quien se incorpora un poco y aguza la vista; en apenas un minuto, la lluvia es mucho más intensa y opaca los cristales, impidiendo la contemplación del exterior.



Alguien carraspea, a su espalda. La joven se vuelve, interesada. Si no puede observar la ciudad, al menos se entretendrá analizando a los demás pasajeros. La irritación de garganta pertenece a un hombre en edad avanzada. Va embutido en un uniforme militar color caqui. Está calvo como una manzana, sin embargo, quizá rebelándose ante su incapacidad para mantener los cabellos de la azotea en su sitio, luce una barba larguísima y pálida como la niebla de los amaneceres. Le llega hasta la mitad del pecho. Como seña de identidad, toque personal o incongruencia premeditada, el tipo porta una chapa con el símbolo de la paz en la solapa de la americana. En voz muy baja, recita una vieja canción de los Beach Boys. Concretamente, Love you. Nuestra protagonista conoce la melodía gracias a su abuelo, ferviente seguidor del grupo. Curiosa elección para una noche de lluvia, se dice.

Vuelve a desviar la mirada, hallando en la última hilera de sillas a otro hombre. Un maniquí surgido del bisturí social: traje negro, pulcro corte de pelo y maletín de piel. Un banquero, un abogado o, tal vez, un agente de seguros. Ha conocido a algunos de ellos a lo largo de los años. Serían capaces de vender a su madre por dos óbolos de plata. Paseíto en barca aparte, señorita.

A su izquierda, en la hilera de asientos opuesta, localiza a una señora gorda. Viste un elegante conjunto de falda y chaqueta de color azul claro, celeste, como añadirían los más puristas. Hay gente de ese tipo. Hombres y, en especial, mujeres, que son capaces de diferenciar numerosos tipos de azul. Infinitos tonos de azul. También de rojo o de amarillo, por supuesto. No es el caso de nuestra preciosa protagonista, quien sólo distingue el abanico de tonalidades surgidas de un no demasiado puntilloso análisis de ese fenómeno natural llamado arcoíris. El rasgo distintivo de la señora gorda es un bote de cristal. Lo sujeta con sumo cuidado entre las manos. Es un recipiente común, habitual en la sección de conservas de un supermercado. Sobra decir que no contiene garbanzos o lentejas en su interior. Bajo la atenta mirada de la mujer gorda aletea una mariposa muy particular: tiene el tronco estriado a rayas naranjas y negras, al igual que las alas, de una coloración semejante. No obstante, lo más llamativo de aquel insecto es una especie de calavera pintada justo debajo de su cabeza. La señora no para de admirarla, incluso le susurra algunas palabras que nuestra protagonista no logra escuchar. En el exterior, la ciudad parece haber sido esmerilada por algún arquitecto climatológico. Es un cuadro de acuarela, un brote sicótico del mejor Van Gogh. Nuestra joven protagonista es incapaz de apreciar forma alguna tras el cristal. Todo es confuso. La nitidez de los edificios, de las sombras humanas, se ha difuminado con las gotas de lluvia. Casi podría decirse que la ciudad ha desaparecido. El pensamiento estremece a nuestra protagonista, quien, para espantar los malos augurios, busca al último de los pasajeros del autobús.

En una zona intermedia localiza un nuevo hombre entrado en años; aunque, a diferencia del primero, el porte de éste es muy diferente. Distinguido, es la palabra que acude a la mente de nuestra protagonista. Chaleco, corbatín y monóculo. Un bibliotecario, quizá un conde. O un barón. ¿Cómo diferenciarlos? Nuestra protagonista se lo ha preguntado alguna vez: jamás ha encontrado una respuesta convincente. Un gato negro duerme en su regazo, acurrucado. Tiene el pelaje espeso, liso. El hombre con apariencia de aristócrata lo acaricia, distraído. La joven trata de leerle los labios, destejidos aunque silenciosos:

«Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito».

Tal es la frase que logra discernir del aparentemente aleatorio movimiento de labios. No sabe dónde, pero nuestra protagonista está convencida de que no es la primera vez que escucha esas palabras. Exactas, una tras otra. Intenta concentrarse, buscar entre sus recuerdos, pero es incapaz de acordarse. Rendida, se arrellana en su butaca, apoyando la cabeza contra la cristalera. Descubre, con gozo, que la lluvia ha cesado. Limpia la ventana cubierta de vaho y achina los ojos. Fuera, aprecia una boca abierta en la negrura. Cien metros la separan del autobús. Es un túnel. Un túnel que jamás ha cruzado y que, juraría, no estaba allí esa misma mañana. Segundos después, el autobús se introduce en él.

Lo último que nuestra protagonista ve es una luz cegadora, deslumbrante. Luego, la nada. El olvido.

lunes, 8 de octubre de 2012

El ángel exterminador.

Lo admito: no suelo escribir relatos. No me gustan, pues siempre me dejan con ganas de continuar la historia. Sin embargo, ayer se me ocurrió una idea y me apeteció plasmarla sobre el papel (o pantalla, más bien). El título es de inspiración buñueliana. Espero que os guste.

El ángel exterminador

El ser no es ni alto ni bajo, ni flaco ni gordo. Tiene el pelo largo, negro como el fondo del abismo; también una barba muy poblada, tanto, que apenas se intuyen retazos de su piel tostada por un millar de soles distintos. Viste un abrigo negro y luce unas gafas de gruesos cristales capaces de resistir cualquier tipo de radiación, por intensa que ésta sea. Esconde la mano derecha en el interior del bolsillo correspondiente del pomposo pantalón de cuero ornamentado con flecos. La otra, libre, juguetea con una esfera plateada. La lanza y recoge, una vez tras otra. En lo alto brillan dos astros de luz rojiza situados a diferente altura. El cielo es una gigantesca alfombra ambarina sin nubes ni formaciones similares. El planeta posee atmósfera, pero las condiciones climatológicas son muy adversas: hace calor, muchísimo calor. Bajo sus pies, alrededor, en el lejano horizonte y, en definitiva, por todas partes, sólo existe arena. Un desierto de arenas azuladas cubre completamente la superficie.

El individuo sonríe. Es una risa áspera, violenta. Una mueca de forzada satisfacción, de aburrimiento crónico. Si otro ser humano, clon o ser viviente de cualquiera de las razas aliadas contemplase aquellos dientes picudos, afilados, bordeando los labios agrietados por la alta temperatura, de seguro se estremecería al instante. Pero allí no hay nadie más. Sólo está él. El décimo en su especie. El más odiado y temido de los seres que pueblan el Universo. Incluso las Confederaciones Limítrofes le tienen miedo. Ha existido desde tiempos inmemoriales, cuando el ser humano vivía enclaustrado en un solo planeta. Algunos lo llamaron Dios, otros quisieron otorgarle matices más concretos, conociéndole simplemente por Muerte. Nadie sabe en realidad quién o qué es. Vaga por las estrellas desde el principio de los tiempos. Las leyendas afirman que es anterior a la creación del Universo, al espacio y al tiempo, precursor de la nada metafórica que dio lugar a lo demás. Él es Él. Pocos lo han visto, y nunca se ha recogido testimonio visual, oral o escrito de su existencia. Es viento, polvo de estrellas, susurros en la oscuridad. Y es, sobre todo, destrucción. 




Los viejos pueblos de los Planetas Remotos afirman que es un igualador, un ente enviado para preservar el equilibrio de la vida. Él es quien decide la evolución y predominio de una especie sobre otra. Los habitantes de estos pueblos, considerados por el resto de los afiliados a la Confederación Galáctica como descendientes directos de los antiguos terrícolas, creen que este ser fue, entre otras cosas, el encargado de acabar con los dinosaurios. Por ejemplo. También se cree, más recientemente, que ha exterminado la vida en numerosos planetas. Es el caso de Iti-Tau. El planeta, considerado enano, albergaba una amplísima colección de especies animales y vegetales; fauna y flora que, de la noche a la mañana, desapareció sin dejar rastro. En su lugar quedó un desierto de arena azul. Este desastre, como tantos otros, se atribuyó —después de varios análisis— a una circunstancia de viabilidad imposible, es decir, a Él.

El ser del abrigo negro detiene su jugueteo y mira la esfera. La ha utilizado tantas y tantas veces, que ya no le sorprende su capacidad destructiva; sin embargo, cada vez que termina un trabajo, no puede evitar sonreír de satisfacción. Esta vez no es una excepción. Sin moverse del sitio, observa una última vez su obra. A escasos centímetros de su posición aprecia el saliente picudo de lo que horas antes era la torre de una hermosa catedral. El Arte, por supuesto, no le interesa lo más mínimo. En su conciencia sólo concibe la belleza en el caos, en la desolación. Por algo es un Exterminador. Ése es en realidad su verdadero nombre.

Sin borrar la violenta sonrisa de sus labios, se gira y da varios pasos hacia el interior del desierto. Segundos después, su presencia es apenas un vago recuerdo sepultado entre la efímera memoria de las cápsulas de arena sintética.

domingo, 7 de octubre de 2012

He vuelto a escribir.

Pasado el trauma de mi última novela, cuyo desgaste intelectual fue enorme, he vuelto a darle a la tecla. He comenzado una novela corta (entre 30 y 60.000 palabras) sin demasiadas pretensiones (aunque no pienso descuidarla, por supuesto). Es más, creo que la colgaré directamente en Amazon, por probar cómo es la experiencia. Poco puedo desvelar por ahora, pero es una historia oscura, con muertos, surrealismo a raudales, simbolismo... Todo, batido pero no agitado en una trama a medio camino de la ciencia ficción.

La novela se desarrolla en un único escenario, en L'Hôtel de París. Un lugar emblemático donde los haya, pues fue allí donde quiso morir Borges.

Os dejo la primera línea:

"Oscuridad, sólo oscuridad. Densa, impenetrable. Un universo descuajado de estrellas, atacado por silencios intangibles, antinaturales".


domingo, 30 de septiembre de 2012

Esperas.

Es hora de actualizar, que hace ya demasiado tiempo desde la última vez. Por desgracia, no tenía mucho que contar. Mi situación sigue igual, continúo anclado a un banco de la estación, en espera de ese tren que me lleve a alguna playa calma. Del agente aún no sé nada, aunque en este caso es lo normal: suelen tardar meses en contestar.

Luego está el Biblioteca Breve. Tampoco puedo añadir demasiado por ese lado. Ya terminé de arreglar El sueño de la mariposa y, hasta conocer nuevas opiniones, no voy a mover una coma. Hasta noviembre, todavía tengo margen. Sobre opiniones, hoy me ha llegado un correo de una chica que regenta el siguiente blog:  http://tintaplumapapel.blogspot.com.es/  La opinión en cuestión era la siguiente: "Tan sólo he podido leerme las 100 primeras páginas de momento del libro, pero tengo que decir que me está gustando mucho. Tienes una escritura muy poética y me encanta el vocabulario que utilizas. El inicio de la novela es sórdido y de una realidad aplastante, no sé por qué me recuerda a algún pasaje de Oliver Twist ;)" . Vamos, que a estas alturas una cosa tengo clara: gozo de un estilo poético :)

Ah, está asimismo el concurso de relatos, del que tampoco tengo noticias. Quedan 24 días para el veredicto.

Y poquito más. Sin mucho tiempo, sigo con la lectura de la novela de Ismael. A ver si me doy prisa y la termino.

Os dejo una foto de una estación que bien podría formar parte de la novela. Lo admito: me encanta la niebla.






martes, 18 de septiembre de 2012

Hasta siempre, don Santiago.

Mi más sentido pésame por la muerte de un ilustre como Santiago Carrillo. Un político de verdad, de los que ya no quedan. Líder en épocas difíciles y figura relevante contra el franquismo. También en la transición, por supuesto. Nos veremos en el Infierno, camarada.

Le debo un whisky.




lunes, 17 de septiembre de 2012

Novedades.

¡Hola a todos!

En fin, os cuento. Este pasado siete de septiembre me presenté  a un concurso literario, en concreto a éste: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1251320 Admito que creé el texto en dos horitas; con tanta corrección se me fue pasando la fecha y casi lo olvido (tenía pensando presentarme desde hacía un tiempo). Dicho esto, considero que me quedó un texto bastante potable. Con misterio, amor, sexo, gatos, devaneos oníricos... Muy de mi estilo, vamos. Ya os diré cómo va la cosa. El fallo del jurado se conoce el veinticinco de octubre.



Por otro lado, El sueño de la mariposa sigue su camino. Un importante agente editorial me ha pedido leerla  al completo (siempre se manda una parte). Esto, en principio, no significa nada, pues no implica interés en representarme, pero sin duda es el primer paso para ello. También os mantendré informados, aunque ya se sabe que las cosas de palacio van despacio y, en literatura, mucho más.

Para acabar. Ciudad de piedra, mi segunda novela, se pondrá a la venta en formato digital en Amazon. Así lo hemos decidido conjuntamente editorial y autor (es decir, yo). Su aparición en papel todavía no tiene fechas (son malos tiempos), pero saldrá. Más tarde o más temprano, pero podréis tenerla en vuestras estanterías. De momento, será pasto de los ebooks. Por dar una fecha de aparición: uno de noviembre.

Un abrazo,

Raúl Frías

martes, 11 de septiembre de 2012

"El sueño de la mariposa", primeras impresiones.

Hola, mis queridos blogueros. El otro día recibí la primera valoración de la novela. Proviene de un autor de novela fantástica (luego daré referencias), no muy afín al género. A excepción de los puntos negativos, que los ha encontrado, y sobre los que trabajaré, su valoración es positiva. No quiero enrollarme mucho pues su crítica es bastante técnica, en el sentido de mejoraría tal o cual, pero voy a rescatar una de sus citas que me llamó la atención. La usó para definir el género de la novela:

"El sueño de la mariposa es un tratado filosófico sobre la vida, una novela romántica con una pizca de erotismo, una historia acerca de las cicatrices que nos deja el pasado y de cómo es posible superarlas".

Yo no la elevaría a tratado filosófico, pues quizá suena muy elitista y no lo es tanto. Pero reflexiones sobre la vida, hay. Creo que es una buena definición. Mejor que la mía. Falta añadir a lo dicho por Ismael, el toque surrealista de la novela.

Sobre mi estilo, dice:

"Tu estilo es muy poético y metafórico, incluso ha llegado a parecerme intimista en ocasiones, y haces uso de una gran riqueza de vocabulario en cada página".

Durante este mes, trataré de corregir los defectos encontrados por él (tiene bastante razón) y por los demás lectores de prueba. El premio biblioteca Breve bien merece tanto trabajo.

Os dejo información sobre la obra de Ismael (¡mil gracias!) en Amazon y en la web abretelibro. Yo he leído cerca de la mitad. Por hacerle un poco de publicidad, diría que la novela es bastante original casi desde la primera página. La prosa es sencilla y, en la mayoría de los casos, coloquial (hay expresiones malsonantes, sí). Es una de esas historias que buscan impactar al lector en cada capítulo. Vamos, que si os gusta la fantasía como género, tal vez os apetezca darle una oportunidad. No siempre uno tiene ganas de leer a Faulkner y, además, son 89 céntimos.

http://www.amazon.es/Aequilibrium-ebook/dp/B008TE3MMW/ref=pd_rhf_gw_p_t_1

http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=11&t=62935

En fin, un abrazo y nos leemos.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Premio Biblioteca Breve.

¡Buenas madrugadas blogueras!

Son las tres de la madrugada, pero es que acabo de darme cuenta y necesito contarlo. Voy a presentarme al Premio Biblioteca Breve, organizado por la editorial Seix Barral (Planeta), con El sueño de la mariposa. Me viene de fábula, pues la recepción de originales termina en noviembre; si lo hago adrede, no me sale mejor.

No aspiro a ganar (¡sería alucinante!), porque de hacerlo, compartiría premio con Juan Marsé (me encanta) y Vargas Llosa. Vamos, que sería la hostia, con perdón (o sin él). Pero no, no aspiro a tanto. Primero porque, seguramente, el premio esté amañado de una u otra forma. Segundo, porque seguro que hay autores más maduros que yo. Aún soy joven, tengo veintiséis años. Todavía tengo mucho por aprender.

Resumiendo, que parto con los pies en el suelo pero con la ilusión de, quizá, llamar la atención a algún miembro de la editorial o del jurado. Ese resalte al ojo tal vez pueda echarme una mano en un futuro. Quién sabe.

Éstas son las bases del concurso: http://admin.planetadelibros.com/pdf/Bases_2013_OK_Maquetacion_1.pdf



Iré informando de novedades. Deseadme suerte.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Habemus novela.

Acabé, por fin. Cumplí con los plazos establecidos. El sueño, nunca mejor dicho, comenzó a fraguarse a finales de enero, dio sus primeros pasos en febrero y ha concluido en septiembre. Unos ocho meses de trabajo que, espero y creo, han merecido la pena. Que guste o no es ya otra cosa, pero el trabajo lingüístico, argumental y de creación de personajes me ha dejado muy satisfecho.

Ahora es vuestro turno. Podéis echarme una mano leyéndola -completamente gratis-, sacándome fallos y dejando vuestras sugerencias de todo tipo.

Tanto tiempo después, El sueño de la mariposa ha nacido.

Os dejo una breve sinopsis (se me dan fatal): Nubla, una capital de provincias del norte de España. En tiempos de posguerra, Miguel Expósito y otros compañeros de la casa cuna habrán de enfrentarse a un mundo neblinoso y violento, sometido a la autoridad religiosa. En el horizonte velado del futuro, los encantos y miserias de una ciudad oscura, lóbrega. Amores y desamores, curiosos personajes y un retrato costumbrista del día a día, con todas sus luchas, ilusiones y fracasos. De fondo, toques surrealistas otorgarán profundidad y una interpretación diferente de la historia.



martes, 28 de agosto de 2012

Semana decisiva.

Afronto el final del camino. Después de seis meses de escritura y otros dos de reescritura y corrección, esta semana daré carpetazo a "El sueño de la mariposa", mi tercera novela. Voy por el capítulo 76 de 88. El sábado, colgaré el cartel de no hay entradas. Ha sido (aún es) un trabajo duro, paciente, de agotamiento intelectual. No pienso embarcarme en un proyecto tan largo en bastante tiempo. La satisfacción es grande, pero el esfuerzo (quizá no del todo recompensado) es gigantesco.

En fin, a partir del lunes, quien desee echarme una mano convirtiéndose en lector de prueba, podrá hacerlo. Dejadme una dirección de correo electrónico por aquí, y os la cederé encantado. Vuestras impresiones y correcciones me serán de gran ayuda.


lunes, 13 de agosto de 2012

Corrección de la novela.

Más allá de mis proyectos literarios, sigo con la novela a vueltas. No me olvido de ella, no. Hoy he llegado a la mitad. He corregido las primeras 77.000 palabras, quedan otras tantas. Sin prisa pero sin pausa, voy avanzando. En 15 ó 20 días estará el primer borrador en condiciones. Será el que pase a los agentes literarios y las editoriales. También a los lectores de prueba. Esperaré su veredicto antes de empezar a mover la obra entre los tiburones.

Septiembre será su mes. El momento en que El sueño de la mariposa vea la luz, se asome al mundo. Quién sabe si dentro de unos meses mi vida habrá cambiado por completo gracias al manuscrito :)

Aprovecho para recomendaros una peli/documental sobre J.K. Rowling. El título es Magia, más allá de las palabras. Como película no vale nada, pero anima a seguir luchando por la literatura.

Os dejo una imagen con mucho que ver en la novela.


viernes, 10 de agosto de 2012

Primeros pasos.

A falta de mejorar el diseño, feo como los demonios por ahora, la cosa va para adelante. Ya hay blog, correo y twitter. Os dejo el enlace de la publicación para que podáis echarle un vistazo:

http://laseptimaesquina.blogspot.com.es/

;)


jueves, 9 de agosto de 2012

Retales del proyecto.

Quisiera mostrar imágenes de lo que tengo en mente. Una revista en formato libro, es decir, A-5, con un diseño minimalista. Dentro, en blanco y negro. Palabras mezcladas con imágenes para lograr una lectura agradable y una buena impresión. La portada, en la línea del interior. Sencillez y buen gusto al mismo tiempo. Os dejo un par de ejemplos.

He decidido el nombre: La séptima esquina.

De portada:


















Del interior:

http://revistaheterotextual.blogspot.com.es/2009/01/heterotextual-nmero-2.html

Más o menos así, con un interlineado mayor, quizá. Además, intercalando alguna imagen en cada relato.

Ésa es la idea. A la tarde intentaré abrir un correo para facilitar la recepción de textos. Si alguien se ve capaz de echar una mano con el diseño, que me lo diga. Hará falta otro blog, que también prepararé esta tarde.

Cualquier publicidad es bien recibida ;)

domingo, 5 de agosto de 2012

Proyectos, futuro.

De repente, mi mente ardió en llamas. Voló más allá de Orión. Hasta esas estrellas que añoro día tras día. Decía Fellini que nuestros sueños son nuestra única vida real. Quizá tenga razón. Además, yo siempre fui el borgiano soñador soñado sin ganas de despertar. Y hoy me he levantado con ganas de rumba.

Estoy planteándome iniciar un proyecto personal. Una revista/web de relatos al estilo de las antiguas publicaciones tan populares entre, por ejemplo, los escritores de la Generación del 27. Sin ánimo de lucro, claro. Diseño minimalista, en blanco y negro. Ésa es la idea. Crear un instrumento al servicio de los escritores. Serán sus relatos, poesías y demás textos los que aparezcan entre las páginas de la revista, los neones que reluzcan. Llegado el caso, se podría buscar alguna financiación para sacar un número limitado de ejemplares, aunque eso es ya otra historia. También, en menor medida, habrá alguna reseña y tal vez, ahora que Internet y Twitter facilitan la comunicación, entrevistas con autores consagrados.

Voy a intentar convencer a algunas plumas para subirlos al barco y quizá podamos dar el pistoletazo de salida. Lo más difícil va a ser encontrar un diseñador, un artista gráfico. Interesados, ya saben.

Dinero, ninguno. Trabajo, escaso (una revista cada tres meses). Satisfacción, seguro que mucha. Y una muesca más en el currículo, que nunca viene mal en estos tiempos convulsos. Sobre todo para los autores. Cada cosa publicada, siempre ayuda.

Seguiré informando. No hay prisa. Hagamos las cosas bien.

viernes, 3 de agosto de 2012

Mi novela favorita.

Hablo de 20.000 leguas de viaje submarino, la fantástica novela de Julio Verne. No es la mejor obra que he leído, pero sí a la que guardo más cariño. Uno ha de tener sus fetiches literarios. Siempre he dicho que quizá sea ella la que me animó a escribir, me hizo soñar con crear mundos ajenos, con modelar personajes capaces de permanecer en el recuerdo de generaciones. Quién no ha oído hablar del genial capitán Nemo. Sin ir más lejos, en Noctalia, es decir, mi primera novela, una de las naves se llama Sulituán. Denle la vuelta a la palabra :)

También hay referencias en la segunda y en la tercera. Un libro que desborda imaginación por arrobas. Todavía no entiendo cómo no se enseña en los colegios en vez de tostones infumables, véase Góngora. Es normal que los chavales no lean. Después del Polifemo, se le quitan a uno las ganas de pasar páginas.




miércoles, 1 de agosto de 2012

Carpetazo a la obertura.

Es tiempo de corrección y también de lecturas.  He dado carpetazo a la primera parte, compuesta de 50.000 palabras. Ahora descansaré un par de días, para no saturarme y regresaré al texto. Aún queda lo gordo, pero al menos la cosa avanza. Sin prisa pero sin pausa.

Asimismo son momento propicios para la lectura. Después de El asedio, le tocó el turno a Gordon Pym, en quien siempre se puede confiar. Luego vino La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado, una entretenida novela de aventuras sin grandes pretensiones pero recomendable para pasar las calurosas tardes veraniegas.

Y ahora llega Edmundo Dantès, uno de mis fetiches literarios. Por quinta o sexta vez, ya ni lo recuerdo, voy a leer El conde de Montecristo. Una obra excepcional que todo buen lector debería disfrutar, al menos, una vez en la vida.

Un abrazo :)

viernes, 27 de julio de 2012

Tarea titánica.

Ya casi he acabado la corrección de la primera parte, de la Obertura, compuesta por unas 50.000 palabras. En agosto comenzaré con el grueso, con el Interludio, de 100.000 palabras. Estoy satisfecho, el resultado es bueno. Lo estoy modelando a fondo, con escuadra y compás, con pincel y también con martillo. Evitando repeticiones de palabras, sustituyendo "ques", adverbios en mente, etc.

Eso sí, está resultando una tarea dura, engorrosa. Un trabajo de titanes. Espero al final valga la pena.

Un abrazo ;)

lunes, 23 de julio de 2012

Para muestra, un botón.

Para ir abriendo boca, mostrar lo que el mundo se va a encontrar y, de paso, quizá meter el gusanillo a alguien, he decidido colgar los tres primeros capítulos de la novela. De mi tercera novela, El sueño de la mariposa.


Igual os engancho y, llegado septiembre, pedís más carnaza :)

Podéis descargar a través de este enlace al foro de Abretelibro. Ya me contaréis qué os ha parecido si os animáis a leer.

http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=23&t=62214&p=2746672#p2746672

Un abrazo.


sábado, 21 de julio de 2012

Blog y fragmento.

Por curiosidad. Las cifras son escasas, pero aun así, interesantes. Más de 1.300 visitas y 20 seguidores. Datos pobres, supongo. Pero a mí me aparecen un mundo. Ah, os dejo un breve fragmento de una parte ya corregida ;)

"Caminamos entre callejuelas inmundas, edificios decrépitos, olor a cocido y olla podrida, voces confusas, fantasmagóricas, escapadas desde las entrañas de las casas. Todo esto, tan común, cotidiano, odiado incluso por los habitantes de Nubla, es para nosotros algo nuevo, un conjunto de maravillosas sensaciones por explorar, descubrir y disfrutar. Los residentes de la inclusa, encerrados en vida por obra y desgracia de Dios, anhelamos la ciudad, su libertad, aun consumida entre nieblas y farolillos de aceite. Con los años, Nubla ha adquirido un matiz de territorio ignoto, como si se tratara de una tierra de leyenda más que de una urbe al alcance de nuestros pies. Pere y yo somos náufragos de la civilización, extraterrestres venidos de un planeta recóndito, dos sombras avanzando con ojos rebosantes de admiración bajo un manto de bruma que desciende desde el cielo encapotado y dentellea los relieves de los tejados cubiertos de escarcha. La ciudad se extiende a lo lejos, inmensa, inabarcable; presidida por una neblina templada y vaporosa que se espolvorea por todas partes y se aparta a nuestro paso".

Lecturas.

Entre corrección y corrección, horas frente a la fragua, modelando las palabras, las frases, los párrafos, la novela; también leo, y bastante. Para no perder el norte, para desintoxicarme. Para muchas cosas. Hoy he terminado El asedio, de Pérez-Reverte, uno de mis escritores fetiches. Lo curioso del asunto es que no me ha gustado. Tampoco ha sido una decepción absoluta: por momentos he disfrutado con su lectura. Pero sabiendo que el bueno de Arturo es capaz de escribir algo como El club Dumas, uno se queda tristón, melancólico, como la llama a punto de consumirse en el pábilo. No, creo que no la recomendaría.

La siguiente es Las aventuras de Arthur Gordon Pym, de Poe. Es una reelectura, pero ha pasado tanto tiempo, que va a ser como enfrentarme al texto por primera vez. Siento un cariño especial por la única novela larga del americano.

¿Alguna recomendación para después? Más allá de la fantasía épica (me aburre), toco casi todos los géneros.

Un abrazo ;)

domingo, 15 de julio de 2012

Entrevista.

Os dije hace no demasiado tiempo (y el que avisa no es traidor) que un foro literario de bastante relevancia me iba a entrevistar. Ha llegado ese día. Os cedo el enlace donde podéis descargar la entrevista. También participar.

http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=19&t=62079

Un abrazo :)

sábado, 14 de julio de 2012

Loco por empezar.

Ardo en deseo por comenzar la reescritura. El lunes, sí. Es mejor dejar pasar unos días (aunque el principio lo escribiera hace meses). El caso es que ya he echado cuentas -tengo la agenda llena de anotaciones-. Dos capítulos por día, de un total de 88. Fecha aproximada: 29 de agosto, miércoles. Nada de prisas, que siempre son malas consejeras. Mes y medio para dejar la novela lo más perfecta posible. Luego podrá ser vuestra, si queréis. Cualquier ayuda será bienvenida.

Cada vez que pienso en la historia, en los personajes, me gustan más. Orgullo de padre, supongo :)

martes, 10 de julio de 2012

Fin.

Pues nada que habemus novela y estas cosillas. Lances de esto del escribir. Ciento cuarenta y ocho mil palabras que tiene el bicho. Vamos, que es de los de muchas patas y antenitas. Además, con las revisiones, reescrituras y el Santo Grial del después de, la cosa superará con cierta holgura las ciento cincuenta mil. Seis o siete mil palabras más, seguro. En resumen, mi primer tocho.

Ahora me voy a tomar unos días de parón. El lunes empiezo la primera reescritura al pelo; con sus mejoras de personajes, diálogos, escenas, escenarios y tramas. Más tarde vendrá la segunda, que aprovecharé para corregir las repeticiones, la abundancia de ques y ciertas estructuras que están una y otra vez por ahí. Luego, una última reelectura para pillar los últimos defectos, pasarla a ciertos lectores de confianza y... ¡Ya está!

Digo yo que, como muy tarde septiembre, a primeros, estará cerrada del todo :)

domingo, 8 de julio de 2012

Adagio.

"Accedo a la habitación, enterrada bajo aquella luz acerada propia de un amanecer otoñal en su intento diario por ganar terreno a la oscuridad. Intuyo el perfil de la chica, dormida a revueltas entre colchas y almohadas. Sin molestarme en encubrir mi presencia, me acerco hasta el ventanal y corro la persiana, permito que el reflejo del cielo amenazador que cubre la ciudad se introduzca en el cuarto, lo llene de claridad. Pronto la lluvia teñirá las calles. Desde aquella ventana se ve el Espolón cortado por una perspectiva lateral y también retazos de la librería entre los huecos que dejan los troncos apiñados en las esquinas de la plaza. A mi espalda, escucho rezongar a la muchacha, que se agita y estira bajo las sábanas. La miro y me derrito sin solución. Como una onza de chocolate al sentir el calor del fuego. Adoro su apariencia de fragilidad, su carita redonda, sus ojos negros que, aun recién abiertos, irradian chispazos de audacia. Lleva el pelo revuelto, encrespado, sus cabellos parecen espaguetis negándose a su cita con la olla. Qué preciosidad, pienso al contemplar la belleza irradiada por su piel".

Estoy ya con el segundo capítulo de la parte final de la novela, el famoso Adagio. Constará de cinco o seis capítulos en total. Después llegarán las mil y una revisiones, pero, al menos, lo que es la novela en sí, estará terminada. En unos diez días. Sólo diez días.

Os cedo el fragmento. Para no desvelar nada, leedlo con los ojos de un hombre que ve amanecer a una mujer :)

Un abrazo,

Raúl Frías

jueves, 5 de julio de 2012

Decisión final.

Ya dije que desconocía con exactitud el uso que iba a hacer de este blog. El caso es que, con el tiempo y las entradas, ha resultado una interesante herramienta para desgranar el proceso creativo de mi última novela. Las vicisitudes a las que he tenido que enfrentarme, las pequeñas alegrías, los problemas que me han surgido, esas cosillas.

Por eso he estimado oportuno avisar de esto: ya hay estimación final. La novela girará alrededor de las 150.000 palabras. He decidido excluir de esta historia el relato de Pere, en principio una novela corta dentro de la novela, y quedarme "únicamente" con la vida de Miguel. Lo he determinado así porque creo que Pere y su vida por Barcelona se merecen una novela aparte. Además, también ha influido el hecho de la longitud de la obra, desmesurada en proporciones. De modo que para escribir la vida de Pere corriendo y mal para poder meterla en una sola novela, mejor hago dos. 

Sobre la novela actual, pues eso, que está a puntito de caramelo, como se suele decir. El interludio, que abarca más de 100.000 palabras, llega a su fin. Me queda repasar los dos últimos capítulos, escritos del tirón, surgidos de la sangre que fluía en mis venas. Después queda el Adagio, un epílogo de entre 10.000 y 25.000 palabras que servirá de conclusión y a la vez nexo de unión con la segunda novela, la de Pere.

Ya os digo, en torno a 150.000 palabras. En cuanto a fechas. En agosto terminaré la escritura formal. Para septiembre estará el primer borrador potable, el primer borrador sometido a un par de revisiones y al que le esperarán dos o tres más. Ese será el borrador que sirva para que los lectores experimentales puedan decirme lo que les gusta y lo que no para que la novela quede redonda.

Seguiré informando. Un abrazo,

Raúl Frias

domingo, 24 de junio de 2012

En espera de la primavera.

En estos tiempos poco aptos para soñadores empedernidos, idealistas y, en definitiva, para aquellas personas más interesadas en la felicidad que en el dinero, uno se levanta en ocasiones con ganas de embarcarse en la primera expedición hacia la Antártida. A veces desearía convertirme en ese héroe de segunda categoría, en ese Robert Scott olvidado y heroico a partes iguales. Reflexionar frente al abismo rara vez sirve de algo, si es que funciona alguna vez. Por eso, porque quizá no exista solución ni futuro, lo menos que podemos hacer es afrontar la realidad con ánimo positivo, pues la vida, a veces, cambia en un segundo, mecida como esa hoja solitaria al compás que le propone el viento.

http://www.youtube.com/watch?v=Oo4OnQpwjkc

sábado, 16 de junio de 2012

Pequeña encrucijada temporal.

Escribir una novela larga es un proceso tan maravilloso como complicado. He llegado a un momento crucial, un momento en el que he de avanzar en el tiempo aun a peligro de ir demasiado rápido, pero si no salto, corro el riesgo de pasarme de rosca y hacer una novela de dimensiones sobrehumanas. Son ya 110.000 palabras y todavía me queda bastante que contar.

Tal es mi pánico a excederme, que me he puesto un límite: las 200.000 palabras. Ya os contaré cómo voy arreglando los desaguisados. Cada vez más, es una historia de amor, tanto humano, como literario.

También el surrealismo sigue apareciendo de vez en cuando. Y no cuento más :)

miércoles, 6 de junio de 2012

Preguntas.

Por alguna extraña razón, en uno de los foros literarios más importantes de este país, han decidido hacerme una entrevista. Hablo de Abretelibro, donde seguro que muchos de vosotros estáis registrados o al menos os pasáis a recoger impresiones sobre obras y autores. Pues eso, que han decidido entrevistarme. Lo bueno, además, es que es una entrevista abierta, es decir, que quienquiera puede participar enviando las preguntas que desee hacerme. Prometo no eludir ningún tema y ser sincero.


Os dejo el enlace para más información: http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=35&t=61337


PD: 100.000 palabras, 235 páginas. A este paso, me va a salir más tocho que Los Pilares de la Tierra.


Un saludo :)

jueves, 31 de mayo de 2012

Novelas que van y novelas que vienen...

Es pronto para anunciarlo, pero Ciudad de piedra, mi segunda novela, ya tiene editor. Aún estamos al principio del proceso, queda mucho camino por delante: introducir algunas mejoras argumentales, perfilar mejor ciertos personajes, un último lavado de cara... pero la cosa tiene buena pinta. De momento me reservo datos concretos, pero sabed que más pronto que tarde, mi segunda novela verá la luz.

Hoy me he parado a pensar en lo que cambia la vida en un pestañeo, pues es curioso, pero hasta mayo de 2011 yo nunca había escrito ni una sola línea, y hoy, 1 de junio de 2012, tengo una novela publicada, otra que está en proceso de (como suele decirse) y una tercera que encara su recta final. Ya he abordado la trama final del interludio (91.000 palabras). Tras él queda un segundo interludio y el adagio final.

Las previsiones se mantienen: primer borrador potable para septiembre de 2012.

Para que luego digan que no hay que tener miedo de los relojes. Tic, tac, tic, tac.

Un abrazo a todos ;)

domingo, 27 de mayo de 2012

¡Doscientas páginas!

Pues eso, que en el fondo es una tontería y no aporta nada, pero me hace cierta ilusión por el mero hecho de que nunca había llegado tan lejos. Es la consecuencia de las 85.000 palabras que llevo escritas, lejos ya de las 68.000 de Noctalia y las 72.000 de Ciudad de piedra. Para celebrarlo, un breve fragmento:

"Enciendo antes un par de velas que he comprado para iluminar la habitación sin necesidad de luz eléctrica. Al abrir me encuentro a la muchacha empapada. El pelo se le pega a la cara como hebras de heno y el vestido se le adhiere a la piel, puede que hasta los huesos. Va calada. Aun así, en la expresión de sus ojos, percibo que ha estado llorando.
—Carmela —digo con voz temblorosa—, ¿qué te ha pasado?
Ella, sin pronunciar palabra alguna, rompe a llorar y me abraza. Su llanto, débil al principio, se torna lastimero y ruidoso. Yo la abrazo con fuerza, sin comprender la situación pero con un nudo creciéndome en la garganta. Carmela trae consigo el frío de la lluvia, que comienzo a sentir en mi torso desnudo, pero no me importa.
En ese instante sólo importa el llanto sincero de mi mejor amiga".

lunes, 14 de mayo de 2012

Más surrealismo...

Os dejo con una parte cargada de simbolismo. A ver quién ubica las referencias y guiños. Se me ha ocurrido un pretencioso y arrogante nombre para enmarcar la novela dentro de un género. Si Cien años de soledad pertenece al Realismo Mágico y Ana Karenina al Realismo más "puro", creo que la obra que me llevo entre manos bien podría definirse como Realismo Onírico. Bonito, ¿verdad? :)

"Me rodea una oscuridad completa, categórica, universal. Un cosmos de silencio y negrura. No se escucha un ruido a mi alrededor, no consigo ver nada. Estoy quieto en mitad de aquella espesura indefinida e informe. ¿Dónde me hallo?, ¿cómo he llegado hasta allí?, me pregunto, pero no tengo la respuesta. Permanezco en pie, parado y en silencio un incalculable margen de tiempo, quizá sólo unos pocos segundos, puede que varias horas. Lo que me rodea, si es que acaso existe algo, no parece tener sentido. Un sentido material, al menos.
Un chispazo ilumina de repente un punto aislado en la oscuridad. Dejo que la vista se me adapte a la débil iluminación. Desde mi posición creo distinguir un farol de aceite, cuya llama interior cabrillea con violencia. Pese a lo extraño de la situación, mi ignorancia con respecto al lugar y el origen del lucero, no tengo miedo. He asimilado con incomprensible arrojo, con actitud quijotesca, mi singular condición.
—¿Quién anda ahí? —pregunto.
Mi voz resulta apenas un susurro trémulo en aquel espacio irreal. Espero respuesta, pero no la encuentro. Mi misterioso compañero se limita a permanecer quieto en la misma posición.
—Vamos, dime quién eres —insisto.
Pero de nuevo lo único que recibo es otra ráfaga de silencio. ¿Debo acercarme a él? ¿Será peligroso? Las cuestiones, los interrogantes, acuden a mi mente como un arroyo que descendiese por la ladera de una montaña.
—¿Dónde estoy? —Sé que mi pregunta se perderá entre los rebordes del lienzo de oscuridad, pero me niego a darme por vencido.
Esta vez algo cambia. El farol oscila adelante y atrás, como si su portador quisiera hacerme una indicación, decirme algo. ¿Pero qué?
—No te entiendo. No sé qué hago aquí, ni qué es este lugar ni quién eres tú. No sé nada.
Las palabras se pierden, temblorosas, al momento siguiente de abandonar mis labios. El movimiento continúa: adelante y atrás. La llamita crepita y baila al ritmo que marca el misterioso hombre sombra.
De pronto, quienquiera que sujete el candil se mueve, se aleja de mí. Se adentra un poco más en la oscuridad, aunque es complicado diferenciar distancias en aquel espacio quimérico.
—Quieto, por favor. No te vayas, no me dejes solo —suplico.
Pero el fuego se aleja cada vez más. El círculo de luz se vuelve minúsculo. ¿Qué debo hacer?, me pregunto. ¿Tal vez seguirle?, ¿quedarme dónde estoy?
—¡Espérame! —grito desesperado, y echo a correr en busca del hombre sombra y su farol.
Percibo el aire recargado, cálido, y el suelo duro y rocoso. La espesa negrura es tan densa que la siento adherírseme a la piel, tangible como una cortina de agua. La llamita crece a medida que avanzo. En unos pocos segundos volveré a estar a su misma altura. ¿Quién sostendrá el farolillo? Por un momento la duda me provoca un escalofrío. ¿Y si estoy caminando hacia una muerte segura?, ¿y si al final del camino no hay nada, sólo oscuridad?, ¿será éste el final del sueño del soñador?
Mis cavilaciones, que se retuercen entre temores y titubeos, terminan de forma brusca, cortadas por una cuchilla de luz blanquecina que rasga la negrura. Es un destello intenso, como si un sol de otoño se hubiese colado en aquella nada incorpórea. La pálida claridad ha engullido al farol y a su portador, de quienes no queda rastro alguno. ¿Dónde se habrá metido el hombre sombra? Otro escalofrío recorre mi espina dorsal. El final está cerca. La luz es cada más potente. Hileras de haces pálidos se esparcen por el lugar, están muy cerca de mí. ¿Descubriré por fin dónde me hallo?
Poco tiempo después logro llegar hasta el origen de aquella luz nívea. El corazón me restalla en el pecho, la respiración se me entrecorta. Estoy cansado por el repentino esfuerzo. Me encuentro frente a una puerta. La luz proviene de los resquicios que deja el marco mal encajado entre la densa capa de oscuridad. ¿Qué habrá al otro lado? Trago saliva con dificultad mientras me lo pregunto. El corazón se me acelera: pum, pum, pum, pum. El final, la luz, la puerta. Los símbolos se superponen dentro de mi mente, se encuentran, se separan. Intento desviar mi atención, no quiero pensar en sus significados. Me aterra pensar en ello. Sólo quiero saber qué me espera tras la puerta.
Me dejo llevar por un impulso y tanteo el metal (parece metal, su tacto es frío y áspero) en busca de un pomo, pero descubro que la superficie es plana y lisa. Tal vez esté abierta, pienso. Experimento una extraña sensación. Me doy cuenta de que sé que está abierta. ¿Tal vez el soñador controla al soñado? ¿Será éste mi final? ¿El ansiado y temido despertar? Empujo la entrada, que cede con suavidad, sin hacer ruido.
Una luz cegadora me aborda y me ciega. Durante unos segundos no logro ver nada. El contraste entre oscuridad y claridad es demasiado fuerte. Incluso he tenido que taparme los ojos con el dorso del brazo para poder soportarlo. Permanezco expectante, con el temor y la curiosidad recorriendo mi cuerpo de la cabeza a los pies. Al final, mis ojos se acostumbran a la luz. Aguardo unos instantes, indeciso. ¿Quiero descubrir la verdad? ¿O prefiero vivir en la ignorancia?
La curiosidad vence al juicio sin que me dé cuenta. El temor se hace a un lado y afronto la visión. La antesala de oscuridad y la ceguera posterior se han esfumado para dejar a su paso la recreación de un paisaje insólito. Un cielo de un azul intenso, un firmamento infinito ensuciado por grupos de nubes que caracolean sobre sí mismas se derrama sobre una tierra yerma, seca, salpicada de molinos de viento. Una luna en menguante preside la bóveda celeste. Pero lo más sorprendente de aquella vista no son las nubes o la luna diurna, son las aspas de los molinos: gigantescas mariposas de brillantes y vivos colores sustituyen a las habituales celosías metálicas. Los insectos no se mueven, pues no sopla viento alguno, y tampoco parecen poseer vida. Se asemejan a figuras de piedra, gárgolas titánicas en espera de Eolo.
He empezado a caminar, perplejo ante aquella campiña ilusoria. De súbito, una música conocida sorprende mis pasos y atraviesa el lugar como un viento de poniente. Se introduce en mis oídos y pone en marcha a las mariposas, que empiezan a agitar las alas. En apenas un pestañeo, los insectos están girando como las aspas de molino a las que sustituyen. Contemplo ensimismado la gracilidad de sus movimientos. Giran, giran y giran…".