domingo, 27 de mayo de 2012

¡Doscientas páginas!

Pues eso, que en el fondo es una tontería y no aporta nada, pero me hace cierta ilusión por el mero hecho de que nunca había llegado tan lejos. Es la consecuencia de las 85.000 palabras que llevo escritas, lejos ya de las 68.000 de Noctalia y las 72.000 de Ciudad de piedra. Para celebrarlo, un breve fragmento:

"Enciendo antes un par de velas que he comprado para iluminar la habitación sin necesidad de luz eléctrica. Al abrir me encuentro a la muchacha empapada. El pelo se le pega a la cara como hebras de heno y el vestido se le adhiere a la piel, puede que hasta los huesos. Va calada. Aun así, en la expresión de sus ojos, percibo que ha estado llorando.
—Carmela —digo con voz temblorosa—, ¿qué te ha pasado?
Ella, sin pronunciar palabra alguna, rompe a llorar y me abraza. Su llanto, débil al principio, se torna lastimero y ruidoso. Yo la abrazo con fuerza, sin comprender la situación pero con un nudo creciéndome en la garganta. Carmela trae consigo el frío de la lluvia, que comienzo a sentir en mi torso desnudo, pero no me importa.
En ese instante sólo importa el llanto sincero de mi mejor amiga".

3 comentarios:

  1. ¡¡Qué bonito!! Jo, ahora quiero seguir leyendo... ¿Qué pasa después? xD

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  2. ¡Buuuf, tantas cosas! :) Gracias por el interés, Alba. Esto es "viejo", ya llevo 125.000 palabras, más de trescientas páginas. Mira, si quieres, para cuando termine (mediados de agosto), puedo contactarte y pasártela, pues necesitaré de lectores que me den su opinión antes de pasarla a las editoriales. Si te interesa, ya sabes :)

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