jueves, 10 de mayo de 2012

Un toque surrealista...

Pues eso, queridos lectores, hablemos de surrealismo. Desde que me dedico a esto de escribir, el movimiento me ha atraído (junto con el Romanticismo) por encima de cualquier otro. Seguidor de la obra de Buñuel y Dalí entre otros, me he visto cautivado por la fuerza de las imágenes y la creatividad de esta expresión artística.

¿Por qué este rollo? Muy sencillo, porque la novela, que ya ha superado las 70.000 palabras, ha decidido (sí, ha sido ella) añadirse un toque surrealista. Es pequeño, apenas unas pinceladas, pero establecerá un nuevo camino para interpretar la novela.

Un nuevo sendero se abre para aquellas mentes inquietas que quieran leer más allá de los hechos reales (dentro de la ficción) y pragmáticos de los que se nutre la trama de la novela. Os cedo, para que os hagáis una idea de la sutileza del planteamiento, un breve fragmento donde se vislumbra lo que os digo. A ver quién es capaz de asociar ideas e imágenes.

Un abrazo y gracias por seguir ahí ;)

"Su voz se difumina como por arte de magia. He caído en el hechizo de la librería y ya sólo
consigo escuchar los susurros escapados de los libros. A lo lejos, posada sobre una de las lámparas de
aceite, vislumbro una mariposa de torso estriado a franjas negras y anaranjadas y unas alas dobles de
la misma coloración. Un extraño dibujo se intuye en su tórax, aunque desde donde estoy no consigo
apreciar la figura. Qué curioso ejemplar de mariposa, pienso, pero me olvido con rapidez de ella y me
limito a seguir a Julio, que sube al segundo piso.

Cuando vuelvo a mirar, el insecto ya no está".

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